En contínua transformación

“A mucha gente le hablas de jazz y le provoca un cortocircuito.”

Para Lorea Aranzasti, Mario Quiñones, Miguel Ángel López, Gerardo Ramos y Miguel Benito, lanzar Boreal Project puede que no sea el inicio de un nuevo proceso de transformación. Ellos están considerados entre los GRANDES músicos de la escena madrileña del jazz actual, con unas trayectorias profesionales que no podrían aguantar ni las curtidas espaldas del dios Atlas con la ayuda de tres colegas más. Lo más seguro es que para los miembros de Boreal Project este lanzamiento sea una onda más en la gráfica que condensa todo lo que han vivido, en donde las ondas ya se apelotonan unas contra otras, en el eje superior y en el inferior, una línea retorcida… Upstairs, Downstairs.

El 7 de diciembre Boreal Project presentó su álbum en la Sala Galileo (C/ Galileo, 100). Aprovechando la ocasión, entrevisté días antes a Lorea en el Café Manuela (C/ San Vicente Ferrer, 29)para charlar sobre la banda, el jazz, el cómo sobrevivir en la jungla… Sobre cosas de músicos.

ATN: ¿Cuál fue tu primer contacto con la música?

Lorea Aranzasti: Era muy pequeña, vino por la familia. Mis hermanos ya habían comenzado en el conservatorio, con cinco años me dieron un violín como me podían haber dado otra cosa y… A JUGAR.

ATN: ¿Te influyó la música que escuchaban tus hermanos?

L.A.: En la adolescencia, eso está claro. Escuché mucha música de los 60’, 70’, 80’…, hay una banda en concreto que nos influencia mucho a Mario y a mí que es Pink Floyd. Eso viene de mis hermanos.

ATN: Pero Pink Floyd es un registro muy diferente a lo que he escuchado en este disco… ¿Qué influencias más directas tiene Boreal Project?

L.A.: Los chicos son los grandes músicos de la escena del jazz, madrileña y española. Yo en este estilo me he introducido más recientemente como instrumentista, como amante del jazz me viene de lejos. Las influencias son de todos, no sólo del jazz. Hay mucho folk también… Hay una gran diversidad, van desde el Barroco, que es a lo que yo me dedico, hasta lo más actual.

foto_2_boreal

ATN: Viendo vuestra web…

L.A.: Dedicándote a esto habrás visto la página web y te habrás tirado de lo pelos [risas]. Te he dicho que soy la analógica del grupo, pero la hice yo. Mea culpa [más risas].

ATN: Lo único las descripciones, son muy densas…

L.A.: Eso no es cosa mía [carcajadas].

ATN: Definís vuestra música como una innovación del jazz y el folk. ¿Me lo puedes explicar mejor?

L.A.Quizás eso sea por la gran variedad de influencias que tenemos. No se puede meter en la caja del jazz. No es así, yo creo que ahora en el jazz todos estamos buscando, y nos nutrimos de nuevas influencias y nuevas cosas. La información va rapidísima, lo que está haciendo un tío en Nueva Zelanda te llega al instante. Es muy difícil encasillarse, hay una innovación automática para construir el camino. Es preguntarte, ¿qué es lo que quiero hacer?

“Ser músico es el arte de organizar horarios.”

ATN: Lo que me cuentas es totalmente opuesto a la estandarización que vive la industria musical.

L.A.: Mucha gente te pregunta <<¿y qué estilo es?>>. Necesitan poner una etiqueta para saber si les va a gustar o no.

ATN: Veo en muchos grupos que surgen ahora que, cómo vosotros, no siguen el modelo del líder de la banda. Todos los instrumentos y componentes tienen el mismo peso, ¿eso cambia la forma de cómo lo percibe el público?

L.A.Si, además es más claro siendo yo la única mujer del grupo, la única vocalista… El foco tiende hacia eso. Pero en lo musical está muy cuidado, cultivamos que cada instrumento tenga su lugar y su momento. Es cierto que la banda funciona en muchos formatos, funciona a 4, a 3, a 2… El público al finalizar el concierto te pregunta por todos los instrumentos.

ATN: ¿Cómo fue el proceso creativo del disco?

L.A.: Si lo miro cronológicamente al revés te diría que no lo vuelvo a repetir de la misma forma [risas]. El último mes antes de la presentación es un poco locura. Además, siendo cinco y, tal y como está el panorama musical en el que tienes que estar tocando en varios sitios para encima ser pobre, organizarse es complicado. Como dice el pianista, ser músico es el arte de organizar horarios.

Si miro hacia atrás, la grabación fue alucinante, me lo pasé como una enana. Soy animal de estudio, y aunque luego introducimos pequeñas cosas, el disco está grabado en directo. Hemos intentado siempre coger tomas enteras, para nosotros era muy importante que saliese el sonido lo más en directo posible.

foto_3_boreal

ATN: George Gershwin dijo que tanto en la vida como en el jazz, lo mejor es la improvisación. ¿Cuánto hay de improvisación en Boreal Project?

L.A.: Todos los solos de guitarra y piano, mis solos… Depende del tema, si es largo de por sí intentamos no alargarlo más para que no se nos vaya de las manos.

ATN: En una época en la que consumimos música y otros contenidos por micromomentos, ¿por qué os decidís por hacer temas de más de 6 y 7 minutos? 

Básicamente hemos hecho lo que nos ha dado la gana, es la única forma de hacerlo tal y cómo están las cosas de difícil. Hacer lo que te sale. Con el segundo disco ya llegará el momento de pensar en las cosas que hemos hecho mal. Es música para escucharla tranquilo, sentado.

ATN: ¿De qué hablan las canciones de Boreal Project?

L.A.Hay de todo, por ejemplo algunos temas son muy loscuros. Hay otros temas que no, como Carmen – que por cierto es mi sobrina -, es una nana.

ATN: A mi las canciones que he escuchado tampoco me parecen tan oscuras. Hay algo dulce en todas ellas.

L.A.Si, Mario dice que es introspectivo. Para que uno se mire dentro.

“Que a pesar del momento, la gente sigue creando.”

ATN: Hace poco fui a ver una retrospectiva del jazz en Madrid a partir de la prensa en el Centro Cultural Conde Duque. Veías una foto de un concierto de Ella Fitzgerald en Barcelona, y el periodista de la época destacaba la poca repercusión que este estilo tenía en el público de entonces. ¿Sigue ocurriendo esto?

L.A.Creo que hoy en día a mucha gente le hablas de jazz y le provoca un cortocircuito. Es como <<eso es muy complicado, es antiguo…, es que no lo entiendo>>. No hay que entender nada, es música y hay ir a verla para vivirla. Si yo voy a ver un cuadro, no apreciaré las técnicas pero me dejo llevar por las sensaciones que me produce. Vivimos en una era en la que la gente se come lo que le dan de comer, y lo que le dan en los medios es lo que es. Pero sí existe una escena del jazz, el cartel del Festival de Jazz de Madrid es muy grande. Poco a poco, lo importante es que la gente no tenga miedo en gastarse diez euros en ir a un concierto.

ATN: ¿Cómo habéis vivido la tala de salas de concierto que se ha producido en Madrid?

L.A.Siempre ha sido precario. No se cómo se debería hacer pero algo tiene que cambiar. Yo trabajo con el violín y por ahí me mantengo, pero hay colegas míos que no paran de hacer bolos y no llegan a fin de mes.

ATN: Dejamos lo malo, ¿qué parte buena tiene la etapa musical que estamos viviendo?

L.A.Que a pesar del momento, la gente sigue creando.

ATN: ¿Qué vamos a ver el día 7 de diciembre en la Sala Galileo?

L.A.No lo sé ni yo [risas]. Un directo, eso está claro. Van a venir también nuestros colaboradores, vamos a pasarlo bien.

ATN: Y para terminar, ¿qué os gustaría que estuviera abierto toda la noche?

L.A.La vida [risas].

Leave a reply