El amor en tiempos de Tinder

Que las nuevas tecnologías han cambiado nuestra forma de relacionarnos, es un hecho. Todo empezó con esos días de chats, Messenger y toques al móvil. Sí, esos tiempos en los que un SMS no sólo significaba que alguien había pensado en ti (para eso ya estaba la llamada perdida) sino que estaba dispuesto/a gastarse dinero por ti. Es decir, toda una declaración de amor. Luego llegó la conexión semanal a Internet (que solía ser los domingos) en el que tu madre por fin te dejaba tus horas delante del ordenador y se resignaba a escuchar ese pitido tan tecnológico y horrible que sonaba al descolgar. Aquí se abría el mundo de los chats, que cada uno elegía según las preferencias, pero que tire la primera piedra el que no se metió nunca en los de sexo… Y más tarde, cuando las horas de chateo aumentaban a lo largo de la semana aparecieron las largas conversaciones de Messenger, con sus estados y avatares incluidos. Seguido por la dependencia a los Smartphones, WhatsApp, Badoo, Tinder…

En definitiva, hace algunos años que nuestra forma de relacionarnos ha cambiado sustancialmente. Ya estamos acostumbrados a hablar más libremente en caracteres y pantallitas que en tinta y papel. Sin embargo, Tinder, la moderna app, permite ir un paso más allá. En varios puntos hablamos de la revolución de esta década:

Catálogo de oportunidades

Como si del catálogo de los “Ocho días de oro” de El Corte Inglés se tratara, aquí puedes encontrar todo tipo de especímenes. Con barba, sin barba, bajitas, altas, delgadas, musculosos, chonis, rockeras, hipsters, rubias, pelirrojos… Un amplio abanico de posibilidades se abre ante ti. Sólo hay que decidir:

¿Tinder sí o Tinder no?

Tinder Ryan Gosling

Este peculiar ritual se caracteriza por un movimiento lateral hacia izquierda (no) o derecha (si). O en su defecto dándole a la “X” o al “Corazón”. En realidad, esto no es más que llevar a tu móvil lo que haces cada día en la calle fijándote en los/las que te llaman la atención, tanto por su belleza como por su fealdad. Los intermedios, como en todo, se mantienen al margen. Aunque aquí tendrás que tomar una decisión para pasar al siguiente. La rapidez con la que se lleven a cabo estos movimientos dependerá de tu exigencia y del tipo de fotos del catálogo:

Tipologías:

Tinder

Hay ciertos errores que se repiten, así que evitadlos si queréis seguir pasando por personas normales:

  • Fotos con terceros: ya sea por salir con amigos/as del mismo sexo que llevan a confusión (¿Quién es? ¡Por favor que sea el amigo buenorro!), o por salir en actitud cariñosa con otras que no sabes si son hermanos/as, novios/as o animales de compañía. No se trata de demostrar que eres la persona más sociable del mundo, eso viene después.
  • La cantidad siempre es buena: cuantas más fotos mejor. Pero por favor, que no sean primeros planos de objetos desconocidos, ni una secuencia de monográficos. Queremos variedad y realidad. Cuanta menos originalidad, mejor. ¡Lo bueno no necesita artificios!
  • Folladores: los que claramente se ha abierto un perfil para follar saldrán semidesnud@s y con selfies y belfies en el espejo. (Aclaración: ahora la moda es con palo)
  • Turbi@s: hay fotos que dan muuuucho miedito. Y no porque las fotos en sí parezcan de acosadores o locas, sino porque si alguien es capaz de subir una foto con la mirada perdida, a saber cómo será interiormente…

¡Match, es compatible contigo!

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Tú y la otra persona os gustáis, así que ya es hora de pasar a la conversación y hablar con tu pareja recomendada. En este sentido hay diferentes actitudes. Están los/las que nunca inician una conversación (una variable que depende del grado de atracción hacia el match), los/las que rompen el hielo con cualquier idiotez, a veces con acierto y otras que provocan un cri, cri, los/las que van a lo que van, los/las “normales” que ofrecen un poco de conversación que no da mucho de sí, y los/las que ofrecen una conversación interesante y como consecuencia pasará al WhatsApp.

Es momento de pasar a la acción

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Después de muchos o pocos días hablando. ambos os decidís a conoceros en persona. Porque por mucho que sea una aplicación digital todavía no se han inventado los besos y el contacto digital (no os asustéis, que si no para qué estáis en Tinder). Este primer encuentro será decisivo, y sea del tipo que sea normalmente termina en:

– No me gustas, aguantaré una hora como máximo y jamás volveremos a hablar

– No me convences pero me caes bien: la conversación irá muriendo lentamente y jamás os volveréis a ver

– Me caes bien pero estoy hecho/a un lío con mi vida: la conversación se hará cada vez más aburrida hasta que sólo queden felicitaciones por año nuevo, cumpleaños… O un qué tal de vez en cuando

– No me gustas pero ambos sabemos lo que queremos y estoy muy necesitado/a: sexo torpe

– Me gustas, pero no repito: sexo ocasional

– Sólo quiero sexo: alguien al que llamar cuando la fiesta termine y no haya caído ninguno/a

– Sólo me gustas como amigo: una bonita relación de amistad con una buena anécdota que recordar

– Match total: con beso en la primera cita o en la décima, todo irá viento en popa y a toda vela

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Como todo, existen las excepciones y los casos particulares, pero los anteriormente contados suelen ser los habituales. Si tienes algo que merezca ser contado, te leemos abajo.

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