El novato “cool”

MadCool. Bajo ese nombre se anunciaba la llegada de un gran festival a Madrid. Porque, aunque hay que reconocer que la capital no carece de festivales exactamente, ninguno había llegado hasta ahora a la ambición de estrenarse con The Who y Neil Young presidiendo cartel. Algo que hizo saltar las expectativas al nivel más alto. Y ya se sabe lo que pasa con las expectativas…

Empecemos por el espacio

Se podría decir que es en gran medida el claro ganador. La poca esperanza puesta en él (tema de expectativas otra vez) ha jugado a su favor. La Caja Mágica, diseñada y construida para el tenis, y con predominio de interiores, creaba muchas dudas sobre el buen disfrute de un festival a las puertas del verano. Pero, sabiendo la importante carencia que tiene esta ciudad de buenos espacios sonoros, ni tan mal. Así pasa que no es de extrañar que los grandes sólo lleguen a Barcelona, la que de verdad se lo monta bien. La hermana que decide hacer las cosas (culturalmente hablando) bien hechas antes que ganar dinero a expensas del cutrerío (con claras excepciones también). Y la que por tanto ya lleva años de festivales de ventaja.
Por otra parte, el miedo a completar el aforo de los escenarios interiores ha sembrado embotellamientos y discusiones a la entrada de pista. “Si quieres disfrutar del espectáculo sube a las gradas” ha sido el MadLema.
En el exterior todo era prácticamente perfecto: ni líos entre un escenario y otro, ni solapación. Una noria al más estilo británico que asustaba por su velocidad a los más borrachos. Chupitos de Thunder Bitch acompañados de polaroids (a lo Jägerplagio) y una gran explanada de disfrute. Por no olvidar los maravillosos espacios íntimos a la orilla de… digamos agua.

madcool

Eternas colas

Uno de los puntos en contra de estos tres días ha sido tener que esperar 20 minutos mínimo para todo, sobre todo el primer día. Bien es cierto que, ante la avalancha de quejas,  la organización hizo algo al respecto. Pero los problemas con las pulseras se sucedían con la espera infinita para pedir una cerveza o comida en la multitud de puestos disponibles, y ya ni te cuento si la elección de la cola del baño no era la acertada. La salida y el intento por volver al centro tampoco se quedaba corto. Para los que no recurrieron al parking, la opción era bus o taxi. Con la posibilidad, eso sí, de escapar de la masa sin problema unos metros más lejos.

band of horses

Conciertos

¡A lo importante! A pesar de la pésima organización en la programación que obligaba a constantes y duras decisiones melómanas, salir del MadCool es salir con una sensación de haber estado ante grandes que no han decepcionado pero que tampoco emocionado en exceso. Ni mucho ni poco, una cosa normal. Las sorpresas estaban reservadas para aquellos grupos que no tenían tantos ojos puestos encima. Con un claro predominio del saber hacer de Band Of Horses, posiblemente los mejores y más equilibrados del festival, y la locura de Prodigy para recordar lo que es pasárselo bien. Aunque el volumen de sonido no ha estado a la altura, ya que unos pocos decibelios se han echado en falta.

prodigy

Fin de la cita

Con una sola edición espero que este intento “cool” siga evolucionando, corrigiendo todos los fallos de novato y marcando un antes y un después en la escena festivalera madrileña. Mientras tanto seguiremos llorando por las esquinas y buscando vasos por el suelo unas cuantas noches más.

Fotografía vía MadCool

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