El retorno de la Delpy

El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos, como diría Ilsa a Rick. Ese derrumbe cinéfilo se basa en el predominio del capital sobre la creatividad. Rentabilidad lo llaman. Hoy en día no interesa invertir en películas que hagan pensar, cuyos guiones sean redondos o se pueda apreciar arte en sus planos. La máquina de hacer dinero ha preferido el entretenimiento vacío (que también es necesario). Así sucede que llega Julie Delpy con su elegancia francesa y un nuevo film bajo el brazo, y pasará prácticamente desapercibida por Madrid. Algo que ya se puede ver con el desconocimiento en los ojos de muchos “cinéfilos” al hablar de ‘2 días en París’, una de las mejores comedias de los últimos 10 años.

Tengo problemas con los finales. Nunca leo la última página de una novela porque me gusta seguir imaginando.

Ella, descubierta en la interpretación por el mismísimo Jean-Luc Godard y en la escritura por Richard Linklater varios años más tarde, consiguió en 2007 convertirse en directora con el título mencionado unas líneas más arriba. Diría que me sorprende que una mujer tan válida (recordemos que también compone) consiguiera confianza para presentarse al mundo como creadora y no solo como actriz a través de la oportunidad que tuvo escribiendo partes del guion de ‘Antes del amanecer’. Sin embargo, que el cine en general (no solo Hollywood) confiera confianza a las mujeres más allá de la interpretación es algo que sigue siendo puntual y extraordinario. 

Mucha gente te dice que no puedes hacer algo. Puedes hacer/aprender cualquier cosa en cualquier momento.

Mientras Julie se acerca atravesando un camino de árboles de Plaza España, en el photocall algunos nos admiramos de su simple presencia. Otros comentan lo mayor que se la ve. Machismos aparte. Su hipnótica sencillez nos transporta con familiaridad a algunos de sus personajes. Minutos más tarde escucharla hablar con una naturalidad desbordante y entre risas es una maravilla.

Cada película es una lucha.

‘Lolo, el hijo de mi novia’ es quien la ha traído hasta aquí. A pesar de ser una comedia francesa, Delpy reconoce que al haber viajado mucho, siempre ha sido el pez fuera del agua y que esto ayuda a la hora de escribir comedia porque permite incluir factores con los que la gente se siente identificada. La artista también ha confesado en ocasiones que suele escribir muchos guiones, que le cuesta acabar y que termina guardando en el cajón. Para ella el guion no es un arte en sí, sino un intermedio y el plano de una futura película. Cuando le preguntamos qué tiene que tener una de esas historias para salir a la luz, no lo duda: financiación. Si por ella fuera, haría una película cada seis meses. Aunque la realidad es otra. Ahora mismo se encuentra en la preproducción de su próximo largometraje (esta vez un drama de ciencia ficción) y parece que tendrá que reducir a más de la mitad el presupuesto previsto.

El momento en el que más viva me siento es cuando estoy en el rodaje.

¿De qué va realmente este hijo mimado? Aparentemente, del conflicto interno que supone para ‘Lolo’ ver a su madre con un hombre. Realmente, del amor para mujeres a los 40-45 años y de sociópatas. No es una película brillante, tampoco pretende serlo. No obstante, entre sus entrañas se atisba una inteligencia muy sutil y mordaz que analiza la sociedad y refleja con crítica el mundo parisino del arte.

Algunos datos sobre Julie Delpy

Comedia favorita: ‘¡Jo, qué noche!’
Recomendación: ‘Grandma’
Director favorito: Pasolini
Una vez Sam Shepard le dijo: “Eres preciosa, no hagas nada más”
Consejo paterno: “Solo dan buenas perlas las ostras que han sido bastante golpeadas”.
Lema: No rendirse nunca

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