Quique Gómez (Gatos Bizcoos): "Hay una desconexión con los orígenes del blues"

Encuentros en la noche con Quique Gómez (Gatos Bizcos)

Fotografía: Quique Suárez

Hay periodistas que, además de por sus artículos, son conocidos por sus peculiares manías. Hay quienes necesitan el rotundo silencio para escribir, como Juan José Millás; o los que establecen un horario inviolable como Norman Mailer. Sólo escribía los lunes, martes, jueves y viernes (los miércoles debía estar meditando con una taza de bourbon). O los que, como Hunter S. Thompson, acudían a las bondades de la mescalina para describir Las Vegas. Si algún día llego a tal grandeza narrativa – que sinceramente lo dudo -, supongo que seré recordado por la santa manía de hacer esperar al entrevistado.

La tarde que me cité con Quique Gómez, cantante de la banda de blues Gatos Bizcos y referente nacional, alguien me quería mal a rabiar. Un email de última hora, un metro que se detiene en el túnel, el paso de procesión de algunos viandantes de la Gran Vía… En el trayecto hasta la Plaza de Ópera jugué con la idea de que probablemente también llegaré tarde al día de mi funeral.

De camino al Anticafé (C/ de la Unión 2), Quique nos guía antes a su coche para regalarnos el nuevo trabajo de Gatos Bizcos – también porque quiere mostrarnos el coche de un bluesman, un Hyundai rojo que parece marcar una larga trayectoria en su cuentakilómetros -. ‘Eurovegas‘ es un álbum en el que Gatos Bizcos demuestran que el blues no tiene porque ser tan solemne como algunos piensan. Desde que surgió en los campos de algodón, el blues habla de historias cotidianas, de las mierdas que le orbitan a cualquiera en su día a día, un estilo musical que le viene como anillo al dedo a la época actual.

Cervezas en mano, comenzamos la entrevista…

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¿Cómo surgió Gatos Bizcos?

Todos somos miembros del circuito de Madrid. Blues, jazz… Nos conocemos desde hace tiempo, algunos hemos tocado en bandas de pequeños. Héctor y yo coincidimos en la banda de uno de los mejores bluesman de aquí. A finales de 2008 decidimos hacer una banda y comenzamos tocando versiones de blues, y luego componiendo. Tuvimos la suerte de hacer una gira con Eddie C. Campbell, y en 2010 nos planteamos grabar.

¿De dónde viene el nombre de Gatos Bizcos?

El gato bizco es un elemento que está muy presente en la música blues. El vudú y el blues están muy cercanos. Cuando Muddy Waters cantaba I got my mojo workin’ en realidad se refería a un amuleto de vudú que no funciona porque la chica que él quería no venía. Comparten mucha terminología.

Aunque puedas sacarme una lista kilométrica, cuéntame cuáles son vuestras principales influencia.

Quedan muy pocos vivos del origen de nuestra música, todos los que me gustan están… Yo he ido muchos años a Chicago y he conocido a muchos bluesman que después he conseguido traer aquí. Mi primer músico es Muddy Waters, estaba loco; también me encanta Charly Parker, Chet Baker, Little Walter, Howlin Wolf… Y también hemos tenido la suerte de conocer a gente que ha sido parte de ellos. Para nosotros la gira con Eddy C. Campbel es una cosa que no olvidaremos, nos ha influido mucho porque hemos convivido con él. Se llega a entender su forma de pensar, han tenido una niñez diferente a la nuestra.

“No creo que haya una coherencia a la hora de consumir música”

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En Madrid hay locales en donde se toca jazz, pero el blues aún es huérfano.

En verdad nunca ha existido un circuito propio. ¿Cuántos bares de blues hay? Está La Coquette Blues Bar, la iglesia del blues en Madrid porque el resto ha cerrado. Pablo y yo hacemos una jam session allí los domingos. El problema es que en España nunca hemos estado culturalmente al nivel del resto de Europa. Hace cuarenta años no entraba nada y la cosa sigue igual, se le hace caso al mainstream, artistas que tienen una agencia detrás, que les ayuda a grabar vídeos, discos o lo que sea. No creo que haya una coherencia a la hora de consumir música. Es verdad que el blues y el jazz nacieron en una sociedad diferente que sufrió restricciones y limitaciones que dieron como respuesta a los músicos. Aquí la gente no está muy por la labor de comprenderlo, la música te gusta o no te gusta. Gatos Bizcos no está para explotar el circuito de jazz, ya lo hacemos con otros proyectos. Está para hacer ver al resto del público que el blues también es divertido.

Actualmente el jazz y el blues están bajo el efecto gintonic, se consideran premium cuando nacieron en los Honky Tonk.

En EEUU no ha habido mucha evolución del blues, se fueron para el norte – Chicago, Detroit, Kansan City, San Luis… – y empezaron a tocar para más gente. Eso es el chicago blues. Pero ahora hay una desconexión enorme con los orígenes, entre los artistas de la vieja escuela y las nuevas generaciones que escuchan hip hop, rap.

El otro día escuché a un periodista decir que para cantar jazz, blues o soul no hace falta tener una gran voz, sólo hay que sentirla. Si Billie Holiday hubiera participado en La Voz, lo más seguro es que no hubiera pasado de la primera fase.

Pero, ¿crees que Billie canta bien? Tiene una voz rara…

“…, hay una desconexión enorme con los orígenes”

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Para mi es el carácter, la personalidad.

A lo mejor era todo en uno. En realidad era muy buena cantante, no hacía tantos gorgoritos como Ella Fitzgerald, pero es una mezcla de todo. Para mi Fitzgerald es una pasada, era perfecta cantando, y Billie no buscaba tanto esa perfección lírica.

Qué diferencia hay entre tocar en una banda las canciones de alguien a que sean las tuyas propias.

Siempre he tenido la suerte de hacer mis proyectos, si a mi me apetecía tocar con un artista de Chicago hacía lo posible por tocar con él allí e intentaba traérmelo a Europa. Tocar mis canciones no tiene comparación a nada, es muy reconfortante.

“‘Eurovegas’ es como una parodia berlanguiana”

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Sacáis vuestro segundo disco, ‘Eurovegas’, ¿va con segundas?

Si, va con primeras… (risas) ¿Qué te sugiere el título? Hoy estaba escuchando la rádio y estaba Esperanza Aguirre diciendo que ellos no venden humo, que es el resto, que la gente cuando vota al PP sabe lo que está votando. Piensa que somos retrasados mentales. Cada día salen más cosas. Bankia, tarjetas negras… ¡Y no pasa nada! ‘Eurovegas’ es un poco eso, una parodia berlanguiana, como ‘Bienvenido Mr. Marshall’.

Qué nos vamos a encontrar en ‘Eurovegas’ que no había en vuestro anterior disco ‘I can’t believe my eyes’.

Que la banda ha hecho muchos más conciertos desde ese disco y eso se nota. A mi nuestro primer disco me encanta, fueron nuestras primeras composiciones y le tengo mucho cariño. En ‘Eurovegas’ hemos intentado hacer algo diferente, con invitados, sin trampa, todo está grabado en directo en el estudio.

En este disco habéis incorporado un piano, Miguel Rodríguez.

Miguel es un genio, es de los mejores pianistas europeos. Viene de la formación del jazz principalmente, toca con muchos artistas reconocidos por todo el mundo. Al final de la gira del primer disco ya se había incorporado, en Italia, y nos gustó mucho la experiencia.

Habéis financiado ‘Eurovegas’ con crowdfunding. ¿Qué ventajas tiene la autogestión?

En realidad es un poco de las dos cosas. Hicimos crowdfunding para pagar el estudio de grabación. Dependiendo de la discográfica, te financian un tipo de promoción. ‘Eurovegas’ lo hemos sacado con Suite Records donde no nos exigen nada, también porque es una discográfica amiga. El crowdfunding no llegó a cubrir ni el 30% de todo lo que conlleva un disco. El dinero no llena. Lo hace el ver a 150 personas apostando por lo que haces.

No hay nada que fomente la música, hasta para tocar en la calle te tienes que sacar un carnet

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Qué es lo que más rabia os da de lo que está pasando en la industria cultural.

En Madrid todo es bochornoso, han implantado una política de cerrar bares donde se hacían conciertos. Las licencias cada vez son más difícil de conseguir, ya sabemos todos cómo funciona esto. No hay nada que fomente la música, hasta para tocar en la calle te tienes que sacar un carnet. Las subvenciones las consiguen los mismos de siempre, es un poco triste.

¿Falta que la industria musical se reivindique más?

Sólo se quejan cuando les afecta al bolsillo, porque han estado ganando muchísimo dinero. Por eso a una banda como la nuestra nos interesa sacar el disco y venderlo en los conciertos. Y si hacemos una distribución la hacemos nosotros. Lo que hacen es tener a los medios controlados, si tu haces mierda bien empaquetada en este país, la vendes. Espero que no sea el titular de la entrevista (risas).

Cuando vais de gira por otras ciudades españolas, ¿notáis un cambio cultural con Madrid?

Ellos no tienen a Esperanza Aguirre… (las risas pasan a ser carcajadas) No tenemos mucho tiempo para notar nada, pero lo que está claro es que la situación está mal en todas partes. Hace 15 años se hacían muchos más conciertos que ahora.

¿Dónde os podremos ver próximamente?

El viernes 22 de mayo terminamos en la Sala Sol de Madrid (@SalaElSol)con un montón de sorpresas e invitados.

Y para terminar, ¿qué os gustaría que estuviera abierto toda la noche?

Los bares de concierto y el metro, por favor.