Jeff Espinoza (Red House): "Para tocar blues hay que hacerlo con el alma"

Encuentros en la noche con Jeff Espinoza (Red House)

A diferencia de las viejas glorias del jazz, las rockstarts o los ídolos del pop, entre otra fauna musical, los bluesman tienen en su ADN un gen que les hace tan exclusivos y singulares como una buena actuación de Silvester Stallone. Sólo ocurren los años bisiestos, y ni eso. La razón es la humildad que transmiten. Es cierto que los excesos, los vicios y las mamarrachadas son hilos que conectan a todos los géneros musicales. Cuidado, hasta en la ópera, ¡pardiez! Pero ya sea por sus orígenes en los campos de algodón, por la identificación con las historias que cantan, o porque ha sido el gran género olvidado – y eso que es el germen de todo -, cuando tienes ante tus narices a un auténtico bluesman, todo lo que emana a su alrededor es humildad.

Jeff Espinoza se acerca calle abajo. Viste una camisa hawaiana – un toque que denota que es californiano -, enfundado bajo una gafas de sol oscuras y acarreando una mochila a sus espaldas, sobre las que también sostiene una larga ristra de experiencias que le han transformado a lo largo de los años en un auténtico referente en el mundo del blues. El pasado 8 de mayo, esta leyenda volvió a subirse al escenario con su compañero Francisco Simón en la sala La Frontera dentro del circuito Escenarios Cómplices de Mahou. Un acto con el que la cerveza madrileña promueve la música en las salas de conciertos. ¡Qué caramba! Alcemos el botellín y brindemos.

ATN: Cómo surgió Red House.

JE: Muy buena pregunta… Cuando salí en el 97′ de la Vargas Blues Band le comenté a Simón por qué no montamos nuestro propio grupo. Simón y yo ya habíamos tocado anteriormente en varios grupos como Flying Gallardos, y siempre estuvimos conectados. Pero queríamos ir más allá. Intentamos hablar con las discográficas sobre nuestro nuevo proyecto, pero la respuesta fue negativa. Entonces dimos un paso más y montamos nuestra propio sello con el que hacemos la música que queremos hacer con total libertad. Y gracias a nuestro amigo Ángel Álvarez, que trabaja en el área de prestamos de un banco.

ATN: Qué dificultad tiene el blues en el panorama musical en comparación con otros géneros.

JE: No somos un grupo comercial de jóvenes ni hacemos pop… Hacemos la música que nos gusta, que en verdad abarca el resto de géneros.  Crecí escuchando blues y tocando en muchas bandas. Puede ser que no encajemos en los planes de las grandes discográficas, Simón y yo nunca vamos a estar en La Voz (risas). Hacemos música que defendemos en directo, donde no hay playback.

ATN: El otro día hablaba con Quique González (Gatos Bizcos) de que si Billy Holiday se hubiera presentado a La Voz quizás nunca hubiese pasado el casting. 

JE: A mi me llamaron el otro día y les dije que no me interesaba (risas). No es mi onda, tengo otras teorías de cómo formarse musicalmente. Cuando estaba en Los Ángeles tocaba cuatro pases cinco días a la semana mientras estudiaba.

ATN: Se que me puedes decir una lista kilométrica de gente que te ha influido pero, ¿a quién destacarías?

JE: Empezando por los grandes bluesman como B. B. King, Muddy WathersRobert Crai que para mi es el mejor guitarrista de blues del mundo. La lista es tan larga…

Jeff Espinoza y Manu Vila
Se nota quien es la leyenda del rock y quien un simple plumilla cultural.

ATN: Ya lleváis 17 años sobre los escenarios con Red House, ¿la programación de blues en Madrid es escasa?

JE: Si, podría ser mejor pero obviamente estamos hablando de una música minoritaria. Hay pocos sitios, pero los que hay son muy buenos. El Café Central, el Bogui Jazz, la Sala Clamores… Hay un ambiente adecuado para tocar nuestra música.

ATN: ¿Escasean las salas de conciertos?

JE: Por desgracia, si. Recuerdo que a principios de los 90’ tocábamos 20 bolos al mes en Madrid. Los escasos recursos para contratar personal, el alto IVA al que está sujeto la cultura… Todo ha dañado a los bares de música en directo.

ATN: Hablemos de blues, ¿hace falta vender tu alma como Robert Johnson para tocar blues?

JE: No… (risas). Es al contrario, hay que amar el blues, amar la música, comprender el estilo y, sobre todo, conocer gente del circuito con la que tocar y aprender.

ATN: Qué sensación tenéis cuando tocáis para una banda a cuando tocáis vuestra propia música.

JE: Desde el momento en que te subes al escenario estás conectado con el grupo. Si lo hiciéramos de otra manera no funcionaría. No se trata de tocar con ego, hay que tocar música. Siempre buscas un motivo detrás de una canción.

ATN: A diferencia del resto de géneros, el blues parte de la humildad.

JE: Puede que si. La base de todo es que estoy tocando la música que más me gusta, que cuenta historias. Para tocar blues hay que hacerlo con el alma.

ATN: Qué crees que ha perdido el panorama musical con el paso del tiempo.

JE: Muy buena pregunta… Aquí es donde un Gobierno puede echarte una mano bajando el IVA, más subvenciones, más apoyos a todas las culturas. Cada vez reducen más las posibilidades, y sobre todo temo por los artistas que vienen, no tienen donde tocar su música. ¡Están haciendo pruebas para tocar en la calle! Una de las cosas que más me gusta es que la gente está produciendo sus discos en casa, y son ellos los que ganan dinero a través de Internet.

ATN: Para terminar, ¿qué te gustaría que estuviera abierto toda la noche?

JE: Los bares de música.

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