Jorge de las Heras: "Queremos un espacio de encuentro y conversación."

Encuentros en la noche con Jorge de las Heras y los Teatros Luchana

Un sonriente Jorge de las Heras nos da la bienvenida a Los Luchana. Aunque esta vez, no se trata de los cines, sino de la apertura de un nuevo proyecto teatral: los Teatros Luchana. Abriendo el cierre accedemos al recinto, ahora mismo en fase de transformación, aunque sin dejar de ser espacio cultural (raro en unos días en los que no paramos de ver cómo se abren más tiendas y centros comerciales, donde antes existían cines, teatros, auditorios…). Nos explica sala por sala lo que llenará el espacio, ahora en obras. Entre sus explicaciones y la imaginación nos trasladamos a un ambiente lleno de ilusión y diversión. Pero qué mejor que el propio De las Heras para contarnos qué serán los Teatros Luchana:

 

¿Qué aportará este nuevo teatro?

Es un modelo de negocio nuevo, en el sentido de que aplica el concepto de la multisala al teatro. Perseguimos hacer accesible al 100% del universo poblacional la experiencia escénica. Según el estudio de mercado que hemos realizado, hay un 70% de la demanda que está concentrada en la taquilla de 6 a 15€. Y luego hay otro 30% de la demanda que ya son los teatros con precios no tan económicos. Entonces, ¿qué es lo que pasa? Que hay teatros que no son accesibles para todo el público. Lo que queremos hacer con esto realmente es crear nuevos públicos, haciendo accesible esa experiencia a todos los bolsillos. Se trata de medir con mucho cuidado lo que son las producciones, hacer un plan estratégico antes de cada producción y tratar de acercar esa experiencia a todo el mundo.

 

¿Cómo surgió la idea?

Estaba en el aire. Yo ya he gestionado la programación de cuatro salas simultáneamente, alternativas en este caso. Veíamos que teníamos poder de convocatoria suficiente, pero los espacios estaban separados. Así que la idea era juntarlo todo, incluidos los gastos, y poder darle unas dotaciones en condiciones. Es decir, llevar a su excelencia lo que ya estábamos ensayando a modo de laboratorio, con la Escalera de Jacob por ejemplo.

Se trata de crear una especie de constelación de agentes creativos que estén vinculados en el proyecto.

 

En este caso, ¿qué aspectos trasladarías de la Escalera de Jacob y qué otros cambiarías?

Por supuesto, la mejora de las dotaciones. Para que la gente esté más cómoda. Si amplias los aforos, al final el artista está más contento, y nosotros también.

Mantendría, y vamos a mantener, que es uno de los pilares de la programación: la continuidad de las propuestas. ¿Por qué? Porque si se tiene una obra que se defiende, ¿por qué quitarla? Entiendo ese concepto cuando se tiene una única sala. Pero teniendo multiprogramación y multisala podemos de alguna manera simultanear continuidad con renovación, que es un poco lo que queremos. Si tienes una propuesta que lleva, imagínate, tres años en cartel, los actores tienen un training tan brutal que el nivel de calidad es impresionante. En el teatro pasa mucho. No es como el cine que vas a la toma definitiva y tienes 14 ensayos hasta que sale. En el teatro, hay que ajustar un montón de cosas en las primeras funciones y la obra va creciendo progresivamente. De lo que me di cuenta en mi experiencia como programador es que al final tener en la programación un 50% de obras que llevan tiempo es asegurar unos estándares de calidad que van a hacer que el público venga a tu sala. Se trata de aplicar ese mismo concepto aquí. Y luego también, como soy actor al mismo tiempo, pienso en los actores. Es una profesión condenada a la itinerancia. El hecho de poder tener una obra en cartel, aunque sea dos años, es una paz y un sosiego que hace que el artista se pueda centrar en su trabajo. Esto aumenta la calidad y repercute sobre el proyecto mismo. Aparte no tenemos la idea de tratar a las compañías como containers culturales de manera estándar de las que dispones, prescindes, apilas… La idea es articular una relación con las compañías a nivel de proyecto artístico, proponiéndolas líneas básicas de programación. Y con ello, que ellas mismas retomen el testigo a través de dramaturgos con los que trabajamos. Se trata de crear una especie de constelación de agentes creativos que estén vinculados en el proyecto realmente. Eso al final, en definitiva, va a contribuir a la estabilidad y calidad del propio proyecto artístico.

 

Con varias salas, cuatro en este caso, podréis defender ese concepto de continuidad.

Eso es. Incluso, con la cantidad de sesiones, podrán ser para todos los públicos, todos los bolsillos y de todos los formatos. Desde teatro con un sesgo muy experimental, de la mano de un nuevo teatro fronterizo con mucha perversión dramatúrgica, hasta cosas un poco más comerciales. Siempre con un límite. No vamos a hacer revistas, ni formatos que no queremos trabajar. Dentro de esos límites cabe muchísimo.

Lo que estamos buscando realmente es zapatero a tus zapatos y encontrar a los mejores zapateros de cada una de las líneas de negocio que estamos diseñando.

 

¿Cómo es el proceso de tener la idea del proyecto a llevarla a cabo?

Doloroso.

En este punto tengo que citar a uno de los socios, porque sin él no se hubiera podido hacer, y es Ventura Gil. El que ha desempeñado la labor de ideólogo financiero, a nivel de plan y modelo de negocio. Ya que yo vengo más de la parte artística y de gestionar un negocio mediano. Así que todo ese conocimiento y bagaje empresarial fuerte que él tenía ha ayudado mucho en todos los aspectos. Desde buscar el local a conseguir acuerdos con los bancos (sin los cuales no hubiera sido posible hacer un plan de negocio serio y sostenible con todo el trabajo calculado al milímetro). Entonces hay una sinergia importante desde mi lado artístico y desde su lado más empresarial. Cito a Ventura pero también hay más socios: en el lado de la hostelería Pedro Gómez, uno de los promotores del mercado de San Miguel y del mercado de Moncloa, va a aportar muchísimo. Y cuando pongamos en marcha la escuela de danza entrará también Víctor Ullate. Lo que estamos buscando realmente es zapatero a tus zapatos y encontrar a los mejores zapateros de cada una de las líneas de negocio que estamos diseñando. Cuesta mucho, pero realmente una vez que ya tienes el modelo de negocio armado y un cierto apoyo económico inicial es ir poco a poco (aunque lo que puedo decir que es un horror es la obra esta, eso sí que cuesta mucho).

Doloroso fue sobre todo la búsqueda del local, fíjate. Fue  lo que más tiempo nos ha llevado, un año y medio.

 

Teatros Luchana

 

¿Por qué al final aquí, en Luchana?

Porque nos dimos cuenta de que tenían que ser cines. Al principio buscamos un local en Santa Ana, un edificio con licencia de oficinas, que no hubiera tenido ni mucho menos las dotaciones que tiene esto. Buscamos locales grandes, pero por temas de licencia lo único que podíamos buscar era un cine o un teatro. Teatros cerrados no había ninguno, cines cerrados sin embargo había unos cuantos. Vimos los Bogart y los Luna. Al final nos inclinamos por este espacio. Tomamos la decisión entre los Bogart y éste.

 

Al incluir el mundo gastronómico en el proyecto, ¿os inclináis a darle un toque más comercial al teatro?

En general es un servicio más que ofrecemos al cliente para dinamizar un poco lo que son los tiempos de espera, dando comodidad. Permite salir de la obra y comentarla tranquilamente en un espacio en el que a lo mejor también se encuentran los propios actores que ya han salido. Se trata de generar un espacio de encuentro y conversación.

¿Por qué pensasteis en personas como Juan Diego, Fran Perea o Víctor Ullate?

Porque en definitiva es un proyecto con mucha sangre nueva, pero fluyendo en venas de gigantes. Como Sanchis Sinisterra, que igual no es tan mediático pero es un tipo que es dos veces premio nacional de dramaturgia, es el escritor de la obra en la que se inspiró la película de ‘¡Ay, Carmela!’ y un montón de obras de primer nivel. La idea era aunar experiencia y juventud. De ahí nuestro vínculo con Víctor, con Juan Diego y con Sanchis Siniesterra. Y Fran Perea porque tiene un tirón mediático brutal. Y no sólo eso. Él es una persona de teatro, aunque se le conozca por ‘Los Serrano’. Se formó en la RESAD, ha hecho, y está haciendo, muchísimo teatro.
 

¿Qué duración van a tener las obras?

El estándar es  1 hora y cuarto. En la sala grande seguramente las obras tengan una mayor duración. Pero entre 1 y 2 horas, tirando a hora y media.

 

¿Esta idea está influenciada por otros proyectos como microteatro?

No. Es una idea en la que llevo pensando muchos años. Las ideas no son de uno, sino que de alguna manera están en el aire. Y seguro que esto que hemos pensado nosotros se le ha ocurrido a más gente. Lo único, que se ha alineado todo (y lo hemos alineado) de repente. Para que funcione y para ponerlo en marcha.

 

¿Va a existir algún vínculo con el cine? Ya nos comentabas que se van a proyectar tráilers cinematográficos de las obras teatrales, proyectores en la puerta de las salas… ¿Vais a incluir videoarte en las propuestas también?

Bueno, va a haber una instalación de videoarte en la zona del bar, que estará rotando. Después, una en las líneas maestras de programación. Aunque será para el año que viene, que este ya no da tiempo. Sería una línea de investigación de lo que son los lenguajes escénico y cinematográfico. Nos gustaría juntar a unos cuantos dramaturgos para que escriban una serie de propuestas que, de la mano de unos directores, se lleven a escena y se investigue ese diálogo. Lo que hizo por ejemplo Lars Von Trier en Dogville, pero al revés. Y tratar de incorporar esos elementos con una parte de nuestra línea de programación, una línea maestra.

Generar un espacio de encuentro y conversación.

 

¿Qué horario vais a tener?

Oficial hasta la 1, real hasta las 2. (Risas).

 

¿Cuántos puestos de empleo va a generar la apertura del teatro?

Unos 30 en total, entre oficina, personal del teatro y hostelería. Y luego los actores, una burrada. Teniendo en cuenta que habrá una media de 45 compañías al mes, y una media de 3 actores…

 

¿Vais a ofrecer el espacio para algún tipo de eventos también?

Sí. Para eventos de empresa.

 

¿Qué te gustaría que estuviera abierto toda la noche?

¿Y ahora es cuando hay que dar una respuesta locuaz no? Voy a buscar fuego mientras me lo pienso. (Al volver) Los bares, coño, ¡los bares! Que hace 20 años era así.

 

¿Alguno en concreto?

Todos, todos. (Risas). Bueno, eso lo digo de coña. Yo ni salgo ya, la verdad. Es que no sé qué decir. A ver, ¿qué me gustaría que estuviera abierto toda la noche, de verdad? Pon: se quedó en blanco. (Al final de la entrevista finalmente se decanta por las librerías).

 

¿Qué pregunta le harías a nuestro siguiente entrevistado, el ilustrador Gabriel Moreno?

¿Eres Charlie?

Jorge de las Heras

 

Los Teatros Luchana abrirán sus puertas a finales de este mes de marzo. ¿Te vas a perder este próximo referente de la cultura madrileña? ¡Nosotros no!

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