Escritoras al poder

Está claro que sacar el tema de la mujer en cualquier ámbito profesional, artístico y personal lleva directamente a la desigualdad. Al margen de que sea algo que tiende a ocultarse. Son temas sin importancia ni interés, ya sabéis. Y además una denuncia que suele venir precedida del término “feminazi”. Personalmente todavía no creo que sea nazi en ninguno de los aspectos de mi vida, o lo intento. Pero algo que definitivamente soy es feminista (que no hembrista). Mis amigos (incluyo aquí hombres y mujeres, ya que no olvidemos que el machismo se cría en gran medida en el lado femenino) y la literatura me han ayudado a conocer lo que de verdad significa este término, y no lo que una sociedad dominada por el hombre blanco heterosexual (véase heteropatriarcado) dicta.

Las mujeres siempre están ahí, pero no siempre se las reconoce. Así pasa que llega un día como hoy en el que nace el Día de las Escritoras. ¿De verdad hace falta? ¿Qué pasa con el día de los escritores? ¿No implica esto más desigualdad? Todas las propuestas son interesantes de analizar, sin duda. Pero si la Biblioteca Nacional de España, la Asociación Clásicas y Modernas, y la Federación Española de Mujeres Directivas se han juntado con el objetivo de promover la literatura escrita por mujeres cada año el lunes que sigue al 15 de octubre, bienvenido sea. ¿Por qué no? ¿Por qué sí?

Sí porque cuando pensamos en literatura, premios, películas, periodismo… Los referentes para la mayoría de personas son masculinos. Parece que no hay tantas mujeres que se dediquen a eso, suele ser la excusa generalizada para justificarse. En parte cierto, la Historia nos lleva muchos años presentando los innumerables casos de mujeres que por no poder hacer algo han recurrido al uso de seudónimos o se han escondido bajo la figura de un hombre, cuando éste les ha dejado. Y ahora que esos problemas a priori no existen, busquen en revistas, periódicos y/o blogs cuántas mujeres firman al pie.

Quiero hablar justo hoy de tres mujeres escritoras que se me han venido a la cabeza: Caitlin Moran, Carmen Laforet y Carmen Martín Gaite. Las tres Cs. La primera, y la última que he conocido, me ha abierto un poco el mundo con Cómo ser mujer y Cómo se hace una chica. No es una literatura de premio Nobel, pero contribuye a conocer otro punto de vista real y además a ver cómo se desenvuelve la mujer en el mundo del periodismo musical. De las otras dos poco me queda por decir que no sepáis (espero), más que Nada y Caperucita en Manhattan son dos obras dignas de ser clasificadas como “libros que te cambian la vida”.

Llegará el día en que fijarse en el sexo de los referentes deje de existir, pero mientras tanto no están de mal estas iniciativas que permitan que esa situación se acerque, y que los niños y niñas sean educados y crezcan en un mundo sin micromachismos, ni microhembrismos.

 

Fotografía de RTVE

Leave a reply