La banda sonora de mi funeral

Hace unos años, después de intensas jornadas de autodestrucción nocturna, acostumbraba a llegar a casa, activar un dispositivo de reproducción de música y dar total libertad a mi dopada imaginación. Gracias a este ritual, a lo largo de mi corta vida, he sido capaz de convertirme, durante momentos de aproximadamente treinta minutos, en personajes tan diversos como: deportista de tremendo éxito (en diferentes modalidades según me diera), actor deseado y reconocido con varios premios Oscar y un Bafta o cantante underground y capaz de meter miles de personas en una sala (estas miles de personas me solían hacer coros). He sido también superhéroe con mucha humildad, mafioso temido y respetado a partes desiguales, personajes históricos del estilo William Wallace o Atila el Huno. Y por último, me imaginaba en ocasiones siendo empresario o político admirado y envidiado.

Actualmente, el proceso es igual (jornadas de despiporre nocturno que terminan en posición horizontal con los cascos puestos), excepto en la temática de mi delirio, ya que últimamente toda mi imaginación solo se centra en una sola cosa, mi funeral.

No considero que sea un tema existencialista ni de miedo a la muerte, pienso en mi funeral como mi última gran fiesta, un alegre homenaje hacia mi persona, donde la gente brinda y acaban pillándose un gran ciego por mi culpa. Una celebración que en mi mente dura más de un día y donde no existe el silencio, debido a que la selección musical es continua, a un tono correcto, muy cuidada y perfecta para acompañar el gran espectáculo que se desarrolla entorno a mi inhabitado cuerpo.

Con esta selecta música y llevando varios meses pensando en el desarrollo de este proceso fúnebre, he recopilado varios aspectos que me parecen imprescindibles para tener un funeral como debo. El lugar es una capilla de un siglo antiguo, adaptada o reformada como bar, donde en el centro hay un botafumeiro con ambientador del Stradivarius, debido a que es un olor que ha marcado mi vida.

Ya con música, decorado y ambiente definido, comenzaría a llenarse la sala mientras suena Woke Up This Morning de Alabama 3 en bucle hasta que llega la gente. Estarían en la puerta recibiendo a los invitados James Gandolfini (Toni Soprano en Los Soprano), Michael Pitt (Jimmy Darmody en Boardwalk Empire) y Dominic West (Jimmy Mcnulty en The Wire) con una familia de dragones de Komodo, preparados para atacar a todos aquellos que dijeran frases como: “Te acompaño en el sentimiento”, “no somos nadie”, “se van los mejores”. También tendrían un lugar aquellas señoras mayores que se intentaran colar para pasar el tiempo libre.

Una vez diese comienzo la misa funeraria, entraría Move on up de Curtis Mayfield  y aparecería en escena Javier Cansado, con una toga amarilla con estampados de buitres, para según fuese descendiendo el temazo de Mayfield para mantenerse de fondo, comenzar un discurso que su introducción fuese: “El primer homosexual de este planeta fue un sumerio, misógino y alopécico…”

Al finalizar el discurso con una gran ovación, entraría mi cuerpo en una caja que pusiera “muy frágil”, y empezaría a escucharse en Ring my Bell de Anita Ward a todo volumen. Las portadoras de esta caja serían Esperanza Aguirre, Ana Botella y María Dolores de Cospedal, vestidas de heavys y con peineta negra, además de moviendo la cabeza muy acompasadas.

Una vez hecho la entrada del cuerpo, se obliga a los cientos o decenas de invitados a tomarse una copa en la barra, donde se encuentran Antonio Resines y el celebrities de Quentin Tarantino de Joaquín Reyes como camareros. Mientras, las mujeres de las que he estado enamorado y que me han dado calabazas, se acercan con sus actuales parejas a la caja donde esta mi cuerpo, para que ellos comiencen a llorar de manera escandalosa y ellas les miraran con cara de vergüenza ajena, y en ese momento entra Golden Brown de los míticos The Stranglers.

Durante este tema la gente se va contando mis miserias de manera repetitiva, aprovechando que en algún, o varios momentos, me reí de ellos, les critiqué, les insulte o todo a la vez. Y entra a todos hierros El venao de los Cantantes para recibir a Álex Úbago, Pablo Alborán y Mercedes Milá que, al ritmo de este histórico clásico, serán sodomizados hasta que mis familiares y semiamigos, decidan que ha terminado mi funeral.

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