La noche que Usera hizo callar a Lou Reed

Tal día como hoy, hace un año, Lou Reed se cansó de ‘dar un paseo por el lado salvaje’ para entrar en la suite  que deben tener en el infierno, y en el que se celebran fiestas eternas rodeado de todos los mitos que han plagado nuestro ideal. . A Lou Reed no le hizo falta dejar este mundo para ser una leyenda puesto que, a pesar del poco éxito comercial que tuvieron en su día, ya lo era cuando fundó The Velvet Underground en 1964. Una infancia difícil, bisexual en una época de retrógrados, figura solitaria y demacrada, más nihilista que ‘El Nota’, intelectual, yonki… Un auténtico rebelde sin causa.

Portada del disco 'Growing up in piblic'
Portada del disco ‘Growing up in piblic’

Todas estas peculiaridades hicieron de Lou Reed uno de los principales líderes espirituales de la Movida Madrileña. Icono del glam rock y del punk, influenció en primer lugar a los Burning, los padres del actual rock nacional, seguido de otros como Kaka de Luxe, Radio Futura, Los Zombies y así una larga lista de grupos que, ha día de hoy consideraríamos penosos por su calidad musical, pero que protagonizaron los primeros síntomas del germen de la cultura underground española.

El 20 de junio de 1980, Lou Reed se encontró un Madrid en plena efervescencia cultural, ideológica y de excesos. Acababa de sacar ‘Growing up in public’, un disco que dejaba ver a un nuevo y fortalecido Lou después de haber pasado por una etapa de demacración absoluta marcada por la heroína. Las clases en los institutos y universidades españolas ya habían terminado el curso, y el concierto celebrado en el estadio Moscardó de Usera era la perfecta ocasión para celebrar el comienzo del verano. El multitudinario público esperó durante más de una hora y media para ver a su ídolo, un retraso que al parecer estaba justificado porque Lou se encontraba retenido en un atasco provocado por una manifestación de transportistas. Tras la larga espera, la gran estrella del punk salió al escenario y comenzó a cantar Walk on the wild side, pero este himno de poco sirvió para apaciguar el descontento generalizado. De repente, un objeto salió de la muchedumbre y fue a dar en la guitarra del cantante, lo que provocó que este volviera a meterse en sus aposentos. Muchos dicen que fue una peseta, y otros tantos que una papelina, pero la cuestión fue que aquel pequeño objeto desencadenó una gran rebelión. La gente echó abajo las vallas y comenzaron a subirse al escenario para apoderarse de cualquier objeto allí presente: guitarras, baterías, teclados…

“Todo el mundo quería un recuerdo de Lou Reed” Johnny Cifuentes

El técnico de sonido atizaba a la gente que quería subir a la torre con un pie de micrófono mientras los ‘gorilas’ se enfrentaban utilizando como escudo a los ‘hipyes’. La leyenda cuenta que gracias a este concierto, y al material robado, se crearon muchos nuevos grupos de la ola madrileña. Otras de las consecuencias fue que este suceso puso la razón perfecta para suspender el concierto de Bob Marley que había programado la promotora Gay and Co. en el mismo días en días posteriores. a lo que se sumó la multa de medio millón de pesetas que les impuso el gobierno civil.

Contado así, puede parecer que el que fue llamado el Motín del Mosca podría interpretarse como un rechazo rotundo al cantante y compositor, pero en realidad fue un reflejo de la influencia directa que ejerció en los principios de nuestra cultura alternativa. Y es que, como dijo el propio Lou: “Creo que todo sucede por una razón, todo pasa cuando tiene que pasar”.

Así que lo único que nos queda es imaginar el concierto de Lou Reed que nunca ocurrió pero cambió a toda una generación en nuestra playlist de 10 canciones:

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