Los miércoles no existen, en el Teatro Fígaro

Los miércoles vuelven a no existir

Los miércoles no existen estrenan este sábado 12 de septiembre, en el Teatro Fígaro, su quinta temporada. Bajo este llamativo título se esconde una de las mejores dramedias románticas que se han subido a las tablas madrileñas.

 

Concebida en un principio como película (la que finalmente llegará a las carteleras españolas a mediados de octubre), ha sabido trasladar al escenario teatral la fórmula cinematográfica de las comedias románticas por episodios. ¿Cómo? Mediante diferentes recursos escénicos que transforman el patio de butacas y sus pasillos en una prolongación del escenario, como si de un montaje de secuencias y planos con diversos puntos de vista se tratase. La banda sonora en directo también juega un papel importante. Y es que el repertorio musical de varias generaciones, a cargo de la guitarra y la voz de Ester Rodríguez o Alberto Matesanz, se mueve entre bambalinas como un personaje más, consiguiendo transmitir al espectador una sensación de exclusividad y participación.

 

Los miércoles no existen

 

El argumento se centra en la vida amorosa, a lo largo de cinco años desordenados en el tiempo, de seis treintañeros. La edad perfecta para mostrar las locuras y las crisis del que puede ser uno de los momentos más decisivos en la vida de una persona. Y justo de decisiones va la cosa. Ya que, como en la película Dos vidas en un instante, nadie sale impune de una inocente decisión, todas tienen sus consecuencias.

 

Los responsables de interpretar a los protagonistas (en esta obra los secundarios tampoco existen, solo figuración con frase o sin ella) son Daniel Guzmán, Javier Rey, Mónica Regueiro, Barbara Grandío, Marta Solaz, Irene Anula, Eva Ugarte, Javier Albalá, Iñaki Ardanaz, Alicia Rubio y Nacho López. Algunas caras nuevas y otras que se mantienen desde 2013 se dividen en dos repartos diferentes para permitir que las experiencia de estos miércoles que no existen sean únicas en cada función.

 

los miércoles no existen

 

En definitiva, una buena ocasión para comprobar cómo se conectan y se rozan las vidas en el territorio urbano.

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