PISTONES

Los pistoleros vuelven a la ciudad

Hace ya 35 años que dieron el pistoletazo de salida en plena New Wave madrileña, y desde entonces han cambiado muchas cosas en este país. La industria, las promociones, los medios para escuchar música, las giras, los festivales, las listas de éxitos de los 40 principales, las revoluciones, los programas de televisión y, porque no decirlo, los rostros. Vamos, mogollón de cosas. Hay otras cosas que directamente han muerto, como los movimientos culturales o las salas de conciertos. Pero Ricardo Chirinos y Juan Luis Ambite no han cambiado, han evolucionado. Es cierto que hay cosas en ellos que el tiempo ha respetado – y después de conocerles espero que siga siendo así -, como la ilusión por seguir tocando sobre un escenario o las frases rocker con terminaciones anglosajonas. Gracias, man. Como cantaba Loquillo, es una cuestión de rock and roll actitud. A los PISTONES todavía les quedan más balas en la recamara, y quieren disparar la siguiente en la Sala Joy Eslava el sábado 2 de abril.

Los pistoleros han vuelto ya a la ciudad…

Empecemos por el principio de los tiempos, ¿cuál fue vuestro primer contacto con la música?

Ricardo Chirinos: Empecé a escuchar guitarristas acústicos, sobre todo de folk, como por ejemplo John Renbourn. De hecho, tuve un grupo de folk con un chico que ahora toca el banjo.

Juan Luis Ambite: En mi caso mi padre tocaba el piano, tocaba el violín… Con el rock ya ni me acuerdo, pero con la música desde pequeño.

¿Cómo escuchabais rock en aquella época?

J.L.A: ¿Estás hablando de los años 80’?

Finales de los 70’, principios de los 80’.

J.L.A: Pues a través de la radio, y la música que venía de fuera, en la base de Torrejón. Te buscabas la vida, no es como ahora que está en todas partes.

R.C: Había un movimiento, se palpaba en el ambiente. Iban a Londres, compraban ropa y discos que aquí no había. En Madrid sólo había dos o tres tiendas que importaban discos y nada más. El resto eran discos de Lola Flores, pero de rock no había. La gente, los que tenían posibles, se iban a Londres un fin de semana y se compraban de todo y lo traían. A partir de esto la gente se fue moviendo, fue el germen de todo.

Ahora que hay un exceso de la palabra “cambio”, ¿qué diferencia hay entre lo que se vivió culturalmente en los 80’ y en la actualidad?

J.L.A: No es que fuese diferente, es que antes no había nada. Todo era nuevo, diferente, raro, moderno… Llámalo como quieras. Ahora hay un crisol de todo tipo de música y de artistas. Hay mucho más donde elegir y vías para comunicar. Está un poco equiparado.

¿Cómo surgen los PISTONES?

R.C: Como surgen todos los grupos. Ambite estaba tocando por su lado y yo con mi grupo acústico. Yo tenía claro que camarero no quería ser (risas). Yo quería ser músico, y lo veía muy difícil, imposible, pero nos fuimos metiendo y empezamos a ensayar con diferentes músicos. La banda fue cogiendo forma, unos se iban, otros venían. Fuimos haciendo conciertos hasta que nos juntamos los primeros PISTONES.

J.L.A: Si, ellos estaban ensayando y yo escuché un anuncio en la radio, creo que era Radio3, y me presenté. Al poco de entrar, empezamos a grabar.

R.C: Como me imagino que saldrá el tema, te lo adelanto (risas). Cuando entró Ambite empezamos a dar conciertos más serios. En uno de ellos conocimos a Paco Martín que decidió grabarnos un disco, y para poder hacerlo fundó un sello independiente (MR). Exclusivamente para grabar nuestro disco.

J.L.A: Vendió un R5 que tenía, de color verde, y con ese dinero grabó el disco.

¿Qué peso tenían por aquel entonces personajes como Paco Martín o Mariskal en el mundo de la música?

J.L.A: En aquella época eran los que partían el bacalao.

R.C: Eran los capos.

J.L.A: Eran los que decidían qué sonaba y qué no, los locutores de la radio tenían mucho power.

Hace poco vi un documental sobre Keith Richards, y en él comenta que cuando comenzó The Rolling Stones a tocar no pensaban en hacerse famosos. Sólo tenían en mente hacer llegar a los jóvenes la música blues. ¿Cuál era vuestro motivo?

J.L.A: Me alegro que me hagas esa pregunta. Antes la gente formaba un grupo porque le gustaba y quería. Ahora hay muchos que son músicos para comprarse un chalet, tienen abogados, empresas… El motivo era diferente.

 

 

 

 

Noel Galager dijo en una entrevista reciente para Esquire que él es el último ejemplar de las rockstar, porque lo que se hace ahora es un rock barato. ¿Cuándo se transformó todo en negocio en España?

R.C: Hubo una cosa muy clara. Cuando comienzan a surgir los sellos independientes como DRO o MR, es cuando las compañías discográficas comenzaron a ver el negocio. Se dijeron, “estos están haciendo algo bien porque están vendiendo discos”, y empezaron a absorber a los sellos.

J.L.A: Sólo vendían catálogo mundial, que les venía ya hecho.

R.C: Fueron invirtiendo poco a poco hasta principios de los 90’. La gente dejó de comprar discos por la crisis económica, porque estaba hasta las narices… Ahora la meta de la gente no es fichar por una de las grandes, se hacen sus propias grabaciones, se financian, venden ellos mismos. Es otra forma de entender el negocio.

Vuestro primer concierto fue en el año 1980 en la Sala Jardín (C/ Valverde, Madrid), ¿cómo lo recordáis?

R.C: Yo no me acuerdo (risas). Recuerdo el cartel.

J.L.A: Todo era muy cutre, pero encantador. Los primeros conciertos de todos fueron en la Escuela de Caminos, tocábamos todos los grupos. Paco Martín aún tiene los carteles, las entradas costaban 125 pesetas. Luego fue el Jardín, Rockola…

R.C: Bilbao, Valencia… Eran los conciertos más salvajes de todos, nos pintábamos los ojos, íbamos con cadenas. Hacíamos lo que nos apetecía.

J.L.A: Era rebelión… ¡Con causa! (risas)

¿Erais más de la Movida o del rock que surgió en el extrarradio de Madrid?

J.L.A: Realmente nosotros no éramos de nada, íbamos a nuestro rollo. Al comenzar en los 80’, Leño y Burning nos parecían rock de barrio. Y lo digo sin acritud, éramos la generación de la música más moderna. La New Wave.

Vuestro primer disco, Persecuciones (1983) fue todo un éxito, pero según pasaron los años la cosa empezó a desinflarse. ¿Cómo vivió el grupo esta situación?

J.L.A: Fatal. Como dirían los Tequila, lo nuestro se diluyó con limón (risas). Ricardo se marchó a la mili, el resto no supimos gestionar la fama. Todo se vuelve agotador. Fuimos los primeros en pinchar el globo para que cayera.

R.C: Me lo echa en cara cada dos por tres. Yo me fui a la mili, básicamente, porque me pusieron un fusil en la espalda y me dijeron “tú tienes que hacer la mili”. Cuando volvimos a grabar el segundo LP con Ariola, lo hicimos por la noche. Fue muy intimista, muy bonito, particularmente es un disco que me encanta. Pero supuso cambiar el estilo del grupo, el sonido, y no tuvo tanta acogida. Apareció Gabinete Caligari…

J.L.A: Al principio venían de teloneros en nuestros conciertos, pero cuando volvimos la segunda vez fuimos nosotros los teloneros.

R.C: La vida es así… La gente se esperaba la continuación de El Pistolero, y no fue así.

La mayoría de grupos de aquella época han pasado por muchos altibajos. Los Burning por ejemplo, que continúan tocando.

R.C: Yo creo que el 80% de los grupos pasan por este proceso.

J.L.A: La música es muy agradecida y también muy desagradecida. Si estás arriba eres la bomba, y si no, eres la mierda. Pasa un poco como el fútbol, si metes dos goles eres la leche, y cuando has jugado bien pero no has metido, la gente te cruje. No hay termino medio, o te hinchas a trabajar o no te llama nadie.

En 1992 llega el momento de poner fin a los PISTONES, hasta ahora. ¿Dónde os habéis metido en todo este tiempo?

R.C: Yo he estado haciendo muchas cosas. He estado trabajando, pintando, componiendo… Muchas cosas.

J.L.A: Yo seguí y sigo tocando con más grupos, ahora estoy con Jaime Urrutia. No he parado.

Ricardo, ¿cómo gestiona un artista no estar en activo?

R.C: Lo viví bien, un descanso estupendo. Cuando decidí dejarlo fue porque el negocio no estaba para nosotros, no era el momento. Terminé un poco quemado.

J.L.A: Los cantantes tienen más presión que el resto de la banda, todo les influye.

Ambite, aunque seguiste tocando, ¿añorabas a los PISTONES?

J.L.A: Claro, es nuestro grupo, con el que empezamos. Les conocí a ellos, empezamos a hacer ruido. Me hace mucha ilusión poder volver a recuperar esto.

Con el paso del tiempo podíais haber quedado en el olvido, pero ahora sois considerados un grupo de culto. La gente se movilizó en redes sociales para pedir vuestra vuelta.

R.C: Eso es muy bonito. Es lo que más agradezco en la vida, leer los comentarios de la gente que siempre nos ha escuchado, o que incluso nos empiezan a escuchar ahora. Recompensa todos los marrones que nos hemos comido. Por esto regresamos, y vamos a disfrutar.

 

El 2 de abril volvéis a subiros a un escenario juntos, ¿todavía hay nervios después de 35 años?

J.L.A: Es como una botella de champagne, si la abres y no echa espuma, chungo. La ilusión no tiene edad ni momento, es la actitud. Hemos ganado experiencia, tocamos mejor.

Richards termina el documental que os comentaba diciendo “yo no me hago viejo, evoluciono”.

J.L.A: Claro, evoluciona en alcohol (risas). Pero vale, evoluciona.

¿Qué planes tenéis después del concierto?

J.L.A: Hay cosas pero nada cerrado. Este concierto va a ser una especie de checking.

R.C: Nos han llamado de muchos sitios, pero no queremos fijar nada de momento. Queremos probarnos y luego ya veremos.

J.L.A: Queremos que sea de verdad. La palabra auténtico ya se ha quedado un poco antigua.

¿Qué ha cambiado en vuestro sonido?

R.C: Contamos con una banda muy potente, queremos evolucionar hacia un sonido que resulte lo más americano posible. En los ensayos los temas suenan distintos cada día, pero tenemos claro que queremos ir hacia un sonido más setentero. Yo quiero terminar tocando blues con mi copa de whisky en una mano, y así hasta que entré en el cajón de madera (risas).

Quique Gómez de Gatos Bizcos me comentaba en una entrevista que ya no existen circuitos de música.

J.L.A: Creo que los últimos Gobiernos se han cargado todo esto, o lo han intentado bastante. Cerrando salas, el 21% del IVA a la cultura… La televisión tampoco ayuda, es una cultura de cuanto más larga tengo la polla más famoso soy.

R.C: No es normal que la cultura tenga un 21% y el porno un 3%. Y mira que no tengo nada en contra del porno (risas).

J.L.A: Sin acritud (más risas). Un país sin cultura no es bueno.

¿Con qué artista os gustaría compartir escenario?

R.C: A mi me gustaría mucho cantar con Bono.

J.L.A: Yo tengo varios, podría dar un gran concierto (risas).

R.C: También me gustaría con Bruce Springsteen.

¿Conseguiste entrada para su concierto?

R.C: No pago 200€ ni 300€, es una burrada. Que le den por culo a Springsteen, con perdón. Y si no, al próximo concierto le digo al de la entrada “a Springsteen le cobras 200€ si quiere venir” (risas).

Y la pregunta marca de la casa, ¿qué os gustaría que estuviese abierto toda la noche?

J.L.A: Más sitios de música, de directos.

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