Música

Miedo y asco en el mercado musical

Es curioso ver cómo el ser humano se rinde tan fácilmente ante los poderes de la música. Cualquiera que sea el estilo, las vibraciones se terminan colando en nuestros oídos para atravesar un laberinto de sensaciones y emociones. Y es que pocos aspectos de la vida son capaces de despojar a la sociedad de sus estrictas reglas. Cualquier acto está justificado cuando se maquilla con música. Uno puede saltar, gritar, llenar estadios, aislarse en un rincón de su casa, mantener conversaciones con desconocidos, compartir acordes, ritmos, noches…

Quizás esta importante liberación es la que nos lleva a venerar a aquellos elegidos que convierten su creatividad en canciones, en momentos. Si no, para qué nos íbamos a rebajar ante sus pies, gastando tiempo y dinero. All you need is music. Algo que refleja muy bien la película de 2011, ‘The Music Never Stopped’ que analiza la fuerza con la que una simple canción nos puede llevar a recordar una situación, un lugar, una persona. Gracias al amor por la música de sus protagonistas, una vida rota puede reconstruirse al ritmo de Grateful Dead.

Volviendo al tema de la veneración, llegamos a Bruce Springsteen. Por algo es “The Boss” (concretamente porque al principio de su carrera era el encargado de gestionar el dinero de los conciertos y repartirlo entre sus compañeros). Pero este jefe ha pasado a ser, con años de duro trabajo y un profundo amor por lo que hace, el jefe del rock. Una persona que tiene la suerte de experimentar lo que se siente al estar ante la multitud, contemplando pasión por algo que ha salido de su cabeza y sus manos. Es difícil imaginar que el Bruce que conocemos partió de la nada, y que con esfuerzo y sudor se fue labrando lo que a lo largo de estas semanas hemos visto con su reciente The River Tour. Y se hace difícil por culpa de la mentalidad de hoy en día, esa en la que cuentan más los contactos que las horas de ensayo, las ampollas en las manos y la afonía.

Con esa mentalidad están surgiendo muchas bandas que quizás por una cuestión estética se han hecho con (introducir aquí instrumento favorito) para ver qué tal suena; y para sorpresa de muchos han terminado viajando por el mundo, colándose en importantes festivales y saliendo en las mejores emisoras musicales. Al tiempo que tiran piedras contra los grupos locales y gastan el dinero en rebeldía de fachada para ver si las drogas y los modelitos cool les acercan un poco más a sus ídolos. ¡Esfuerzo derrochado que podría dedicarse a crear algo nuevo y original de verdad!

La música no es algo que quede bonito. La música es algo que todos llevamos dentro, y que se saca o no se saca, pero lo que no se hace es pretender que se saca para vivir una vida de estrella del rock. Quiero pensar que este tipo de éxito será momentáneo, y que se trata de una carrera de fondo en la que a la meta llegan los mejores. Sin embargo, esto no debe servir de consuelo y tenemos que ayudar e impulsar entre todos a aquellos músicos que merecen salir del sótano y ser escuchados. ¡Merecemos más Curtis, Bowies y Reeds!

Imagen de brucespringsteen.net (Sony Music Entertainment)

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