No nos mataremos con pistolas, Teatro Lara

My Generation

Siempre he creído que las crisis que le llegan a uno cuando cumple años son una chorrada, una excusa ruin para no aceptar que te estás haciendo un viejo carcamal. Tu padre en su 60 cumpleaños, la mitad de siglo de tu jefe, los treinta y diez de tu hermana. Pues bien, creo que me ha llegado el momento de ser el ruin.

En este proceso hay ciertas situaciones que te hacen sentir cada vez más cerca de la frontera que divide los rebeldes 20 de los monótonos 30. Mejor, sustituyan en sus mentes “sentir” por “acojonar”. La más común de todas ellas, mirarte al espejo cada mañana y divisar unas entradas en tu cabellera en las que un cartel de neón avisa HIGHWAY TO NAPE. A los identificados solo puedo decirles que siempre nos quedará Bruce Willis. La otra es cuando, con toda tu amabilidad, le devuelves la pelota que se le ha escapado a un tierno niño, y mascando un chicle te dice: “Gracias, SEÑOR”. No hace falta ser explícito, pueden hacerse una idea de donde me imagino la pelota. Y la tercera y última, cuando el número de colegas para ver el partido en el bar se reducen a los dos borrachos que viven apoyados en la barra, y a los que nunca te has querido parecer.

De esto trata Nosotros no nos mataremos con pistolas, no exactamente de mi verborrea, si no del hecho de hacerse mayor. De asumir que crecer implica ceder, perder y mentir. Sí, mentir, y mucho. La verdadera historia de los ‘Millennials’… Y sobre todo, nos habla con atrevimiento del resultado de una generación convertida en producto de tienda china de Lavapiés. MY GENERATION.

 

Fotografía de María Guerra
Fotografía de María Guerra

 

La trama, con un estilo de tragicomedia con tintes a lo Tennessee Williams, nos traslada a una reunión de amigos de la costa levantina que tras varios años sin saber nada el uno del otro, sacan a aflorar sus miserias, sus penas, sus fracasos. El guión está perfectamente estructurado, haciéndonos vivir cada giro de la historia motivado por los vaivenes personales de cada uno de ellos. El elenco de actores, entre los que quiero destacar la gran actuación de la actriz Lara Salvador, aborda este juego sentimental con una profesionalidad propia del más veterano de los escenarios.

Fotografía de María Guerra
Fotografía de María Guerra

La obra del dramaturgo Victor Sánchez llega al Teatro Lara pisando fuerte. Éxito de crítica en el Festival Fringe, galardones del sindicato de actores del País Valenciano (AAPV), premio del público en el Festival Escènia, y nominado a la XIX edición de los premios MAX.

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