¿Por qué la cultura madrileña no utiliza Instagram?

Hace ya tiempo que leemos en las secciones culturales de los periódicos nacionales que los museos y centros culturales españoles se están poniendo las pilas en la renovación digital, que las webs y aplicaciones móviles multiplican exponencialmente las visitas a los centros físicos y que las redes sociales han permitido establecer un contacto directo con los espectadores. Pero lo cierto es que esto es “más ruido que nueces”.

Conocemos de sobra los principales argumentos que pueden justificar este atraso digital, como la falta de presupuesto de muchos de los centros expositivos, sobre todo de los que son de ámbito más local, o la falta de personal en los departamentos de comunicación y marketing, afectados en gran parte por los tijeretazos al sector cultural, un rapado que en la mayoría de los casos les ha dejado “al 1”. (ver el estudio “Museos de arte contemporáneo de España en la Web”). Pero a pesar de las barreras económicas, en la mayoría de los casos seguimos sin ir más allá de las funciones básicas que nos aportan las redes sociales:

  • El objetivo principal parece que sigue siendo ganar seguidores más que facilitar el acceso al contenido artístico.
  • No se plantea una línea editorial acorde con la imagen de la entidad cultural y artística. El discurso es meramente informativo (agenda, horarios…).
  • No se crea un plan de contenidos exclusivo para la campaña de comunicación de una exposición. Se sigue una tendencia lineal y genérica de toda la oferta.
  • No se da pie al diálogo. Se da el trabajo por hecho cuando la fotografía de Alberto García Alíx o la obra de Richard Hamilton publicada en Facebook consigue más de 100 likes.
  • No existe una colaboración entres entidades culturales y artísticas.
  • No se consigue implicar a los artistas y responsables de las exposiciones en la fase de difusión digital.
Fotografía del MoMA de New York
Fotografía del MoMA de New York

Mientras alardeamos que los museos de Madrid como el Reina Sofía o el Prado acumulan en sus perfiles de Twitter y Facebook millones de seguidores, sigue existiendo el miedo a utilizar otras redes que pueden dar un valor más creativo y acorde con el contenido artístico que manejan estas entidades. Es el claro ejemplo de Instagram.

Otros museos y centros culturales internacionales nos acercan diariamente sus colecciones y eventos a través de fotografías, como es el caso del MoMA de New York o el Louvre de París. Pero este no es el caso de la cultura madrileña. De los 17 museos de arte, galerías y centros culturales con más relevancia de la capital, tan sólo un 35% (6 de ellos) tienen perfiles en Instagram, de los cuales sólo 3 tienen acceso directo a los perfiles en sus webs institucionales. Pero lo más paradójico es que el 100% de todos ellos tienen hashtags activos en la plataforma con miles de fotografías que publican los espectadores en sus visitas. Es decir, los usuarios hablan pero no se les hace caso.

¿Qué ventajas podemos encontrar en Instagram?

  • Es la red social que más ha crecido en los últimos años y la que más usuarios activos registra por año.
  • Instagram es un generador de emociones. Está basada en la imagen, por lo que el factor impacto es más directo. Es la red social por excelencia del marketing visual.
  • Instagram es “user freendly”. La facilidad de marcar “Me Gusta” o comentar facilita el engagement con el público.
  • La facilidad de uso hace que aumenten las conversiones. También existen comunidades artísticas y creativas con miles de seguidores que están abiertos a colaborar en las acciones que se proponen.
  • Su carácter creativo refuerza el discurso cultural y artístico de estas entidades. Además, se puede dar pie a que los usuarios saquen también su lado más creativo a través de concursos y acciones.
  • La función de geolocalización de Instagram permite localizar tanto tu actividad como la de los usuarios que visitan las exposiciones, además de la facilidad de compartirlo en el resto de redes sociales.
  • No existen límites en la escritura como en Twitter, por lo que acompañar la imagen de más de un hashtag ayuda a viralizar tanto el contenido como la acción o concurso en sí.

A pesar de las ventajas, la negativa a su uso puede deberse en gran medida a la política de no poder hacer fotografías en las exposiciones, en muchos casos por exigencias de los propios artistas. Pero no todo es tan negro como parece.

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Fotografía del ‘Espacio Fundación Telefónica’ #AquiSeHacenFotos

El Espacio Fundación Telefónica fue de los primeros en levantar la veda y dejar que los espectadores hiciesen fotografías en sus salas y las compartiesen en sus redes sociales bajo la etiqueta #AquiSeHacenFotos. Más tarde, este mismo centro cultural, alojado en la céntrica calle de Fuencarral, inauguró la primera Instagramer Gallery de Europa, abriendo el diálogo con los usuarios y permitiéndoles que se sientan protagonistas de este espacio expositivo. De hecho, ya han realizado tres concursos en donde el incentivo es tan simple como que tu fotografía forme parte de la galería:

  • #IgersGallery_Arissa: Una acción vinculada a la exposición ‘Antoni Arissa.Las sombras y el fotógrafo‘ en la que se pedía a los usuarios publicar fotografías que semejaran el estilo del fotógrafo español. En tan sólo 2 semanas obtuvieron más de 4.500 fotografías con dicho hashtag.
  • #MadridOn – #MadridOff: esta acción se llevó a cabo durante el mes de agosto con el objetivo de que fuesen los propios usuarios quienes expresasen a través de la fotografía su amor por la capital tanto a la luz del día como en la oscuridad de la noche. En un mes se obtuvieron más de 6.000 fotografías con el hashtag.
  • #VeoCosas_Adras: actualmente el Espacio Fundación Telefónica tiene activo el concurso vinculado a la nueva exposición de Ferran Adriá. Para participar, tan sólo debes contestar con tu fotografía a la pregunta ¿Qué ves en tu entorno que otros no ven?. Hasta el momento, ya llevan más de 1.600 fotografías publicadas con el hashtag.

El Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid también se ha puesto las pilas y en el último trimestre han acordado con el Metro de Madrid la campaña “Ven al museo en Metro”, una acción en la que los jóvenes pueden conseguir una entrada doble para visitar el museo con tan sólo publicar un “selfie” junto a la imagen de la campaña y con la etiqueta #MetroThyssen.

Y es que al fin y al cabo, una imagen valen más que mil folletos publicitarios. 

Fotografía de portada de las obras ganadoras del concurso #MadridOn, #MadridOff.

 

 

 

 

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