Cinco locales de Madrid donde es obligatorio pedirlos

¡Camarero, una de callos!

“Camarero, una de callos”. ¿A que os suena? Normal. Y es que invierno y Madrid es sinónimo de este plato. Para muchos, un manjar… Para muchos (también) un plato “complicado”. No, no tienen nada que ver con una parte de la anatomía humana… Pero sí con la de la anatomía de la vaca y no una parte muy atractiva. Las tripas. Ya está dicho. Eso son los callos: pedazos de estómago de vaca o de carnero que se comen guisados. Con chorizo, jamón, tomate, morcilla, garbanzos… los callos son una institución de la gastronomía madrileña pese a paladares “temerosos”.

Y aquí va mi top 5 de dónde disfrutarlos:

La Tasquita de Enfrente (@tasquienfrente)

En la calle Ballesta, prácticamente en plena Gran Vía, encontramos unos callos guisados y servidos con sofrito de cebolla y panceta, pulpa de pimiento choricero y pimentón dulce y picante de La Vera… Ahí es nada.

Maldonado 14

Aquí el secreto está en las verduras con la que se cuecen los callos: cebolla, zanahorias, puerro, ajos, laurel, apio y guindillas. Y, como ellos mismos recomiendan, mejor comerlos al día siguiente de hacerlos… Para que tome más sabor aún, si eso es posible.

La Cruz Blanca de Vallecas (@cruzblancavalle)

Melosos, así son los callos de este conocido lugar también por otro de los platos estrella madrileños: el cocido. Después de seis horas en la olla, se envasan al vacío y listos para enviar a toda España, incluso al otro lado del charco.

El Fogón de Trifón

Callos negros, mucha pata y mucho morro, además de chorizo y morcilla de Asturias, así es la receta de los callos de este local en el que nos descubren un secreto: emplear el amarillo que cubre los jamones (el rancio), en un puré de verduras que se cuece con el callo ya blanco.

El Landó

Picantes, en su justa medida, los callos de este establecimiento tienen su éxito por el refrito con mucha cebolla y jamón picados, pimentón, harina y un poquito de vino blanco. El toque personal: una guindilla por cada kilo de callos.

Tascas, bares de barrio, restaurantes de postín… Los callos son el rey de la mesa en prácticamente cualquier establecimiento madrileño. Y a ti, ¿cómo te gustan?

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