Festival Cultura Inqueta 2016

Verano de un cultureta inquieto: Ara Malikian

10 de julio, Plaza de Toros de Getafe. Festival Cultura Inquieta 2015.

En estos días de plena ola de calor, Getafe se pone de corto con el mini en la mano para ofrecernos dos semanas de buenos planes. Y es que julio puede ser una gran barbacoa humana si te toca pasarlo lejos de la playa y cerca del asfalto, pero es también el mes de los festivales por excelencia, ¿hay mejor excusa para morir achicharrados? Así pues, desde el pasado jueves y hasta el 26 de julio, el Festival Cultura Inquieta (#Inquieta15) nos ofrece un completo programa multidisciplinar, para disfrutar de planes varios y variados mientras sudamos la gota gorda.

El viernes 10 de julio le tocó invadir la Plaza de Toros con su violín, su hiperactividad y su pelazo al torbellino Ara Malikian (@AraMalikian). El libanés de origen armenio es un tipo de lo más simpático, se pasó media noche contando anécdotas y la otra media dándolo todo con sus compañeros de cuerdas y percusión. Malikian, que cumple ahora quince años viviendo en España, explicaba que una vez que probó el jamón serrano tuvo que quedarse para siempre. El problema es que no entiende cómo los españoles podemos comer un manjar tan exquisito y suculento acompañado de esa especie de pan seco que parece pienso, los picos. Aunque acabó reconociendo que él ahora también lo come así, y que de hecho este modus operandi tiene bastante que ver con su repertorio, donde se mezclan grandes obras musicales junto a sus propias creaciones. Y así transcurrió la velada, del jamón a los picos y viceversa: del Aria de Bach a El vals de Kairo, pasando por versiones geniales de Radiohead o de Misirlou, la mítica canción de Pulp Fiction (¿sabíais que en realidad es una famosa canción tradicional griega?). El público, que iba de los 0 a los 100 años –literalmente-, se pasó todo el concierto con la sonrisa en la boca y moviendo el cucu, mientras Malikian y su banda iban destrozando los hilos de sus arcos in crescendo. Personalmente tuve miedo de que se incendiaran las maderas con tanto frenesí.

Entre tanta fiesta y alboroto, no faltó el momento “pelos como escarpias” de la noche. Este año, Malikian lleva a cabo un homenaje para conmemorar el centenario que se cumple del genocidio armenio de 1915, un tema que sigue levantando ampollas en muchos lugares.

Ara Malikian: “En España es algo difícil porque ha reconocido el genocidio, pero para mí es un tema muy importante. Es un asunto que a veces políticamente molesta, y estoy encontrando dificultades para colocarlo en teatros. Pero es un hecho histórico y quiero hacerlo por respeto a mis abuelos y al millón y medio de armenios que murieron.”

Y después de casi dos horas de traca, llegó el delirio final. Los arcos a estas alturas tenían ya más hilos rotos que en su sitio. Para despedirse por todo lo alto (aunque en este caso habría sido más correcto decir “por todo lo bajo”), Ara no dudó en bajar al ruedo y pasearse entre el gentío con los ojos echando chispas (a la par que su violín), y con la boca abierta en una sonrisa que podría denominarse como un poco psicopatesca, sello este genial músico cuando está en pleno éxtasis.

La última gota del último tinto de verano llegó a su fin, como también lo hizo el concierto y… el calor mortal, pues para deleite de la masa enfebrecida, empezó a soplar un vientecillo de la libertad que no invitaba a otra cosa más que a no bajarle el listón a esa noche de viernes que había empezado con el buen rollo por las nubes.

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Fotografías de Cultura Inquieta.

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